Construir nuestro lugar profesional

Esta es una lectura para la clase Management & Business de DATI (UDG-CUAAD)


1. UN PERFIL PROFESIONAL ES MÁS QUE UNA LISTA DE HABILIDADES

Cuando describimos nuestro perfil solemos recurrir a aquello que sabemos hacer: diseñar, animar, programar, organizar, comunicar, producir o investigar. Todo ello es importante, pero una lista de capacidades no explica necesariamente dónde podemos resultar valiosos.

Una capacidad adquiere significado cuando se relaciona con una situación en la que puede generar un cambio. Podemos aportar creando una experiencia, pero también organizando un proceso, coordinando un equipo, analizando un problema o facilitando el trabajo entre diferentes especialistas.

Por eso no importa solamente lo que sabemos hacer, sino aquello que podemos hacer posible con nuestras capacidades. Dos personas con una formación similar pueden construir trayectorias muy distintas porque encuentran diferentes espacios donde aportar valor.

El posicionamiento comienza cuando conectamos nuestras capacidades con necesidades concretas y establecemos una dirección profesional.


2. POSICIONARSE NO SIGNIFICA LIMITARSE

Una misma formación puede conducir hacia direcciones profesionales distintas: creación, tecnología, producción, estrategia, organización o gestión. La especialización tampoco tiene que surgir de una sola habilidad; puede aparecer en la combinación de diferentes capacidades.

Posicionarse no significa decidir de una vez y para siempre qué profesión tendremos. Significa establecer una dirección suficientemente clara para comenzar a construir experiencia alrededor de ella.

Pero una posición profesional tampoco se construye pensando únicamente en nosotros. Adquiere relevancia cuando nuestras capacidades encuentran una necesidad: algo que una persona, equipo u organización necesita resolver, mejorar o conseguir.

Comprender esa necesidad implica observar problemas, preocupaciones y aspiraciones. Nuestras capacidades adquieren valor cuando pueden intervenir en alguna de esas situaciones.

Una posición profesional conecta lo que podemos aportar con aquello que alguien necesita.


3. UNA POSICIÓN NECESITA DEFINIRSE

Tener una dirección profesional es importante, pero también necesitamos expresarla con claridad. Para ello podemos utilizar una ficha de posicionamiento que nos ayude a relacionar aquello que podemos aportar con las personas para quienes puede resultar valioso.

Esta posición puede construirse a partir de siete elementos:

Público objetivo: las personas, equipos u organizaciones hacia quienes queremos dirigir nuestros esfuerzos.

Necesidad: el problema, preocupación, motivación o aspiración que existe en nuestro público y que podemos ayudar a resolver, mejorar o transformar.

Marca: la manera en que nos identificamos y presentamos profesionalmente. En una marca personal puede partir de nuestro propio nombre o de una identidad utilizada para hacer reconocible nuestro trabajo.

Marco de referencia: el territorio profesional en el que queremos participar y desde el cual ofrecemos nuestras capacidades, productos o servicios.

Beneficio: aquello que podemos hacer posible de manera relevante para nuestro público y que permite distinguir nuestra aportación frente a otras alternativas.

Argumento: aquello que hace creíble nuestro beneficio. Puede estar respaldado por capacidades, conocimientos, experiencias, proyectos, procesos, resultados o evidencias.

Carácter: los rasgos de personalidad que queremos proyectar y sostener en nuestra manera de comunicarnos, relacionarnos y trabajar.

Estos elementos deben funcionar de manera coherente. La ficha permite pasar de una descripción general de quiénes somos a una posición más concreta: para quién queremos resultar relevantes, qué podemos aportar y por qué alguien podría confiar en nosotros.

Una posición no define toda nuestra trayectoria. Nos proporciona una dirección que después tendremos que construir y demostrar.


4. LA MARCA PERSONAL SE CONSTRUYE EN EL TIEMPO

Definir una posición es solamente el comienzo. También nos permite reconocer qué necesitamos construir: capacidades que debemos fortalecer, proyectos que conviene desarrollar, experiencias que necesitamos buscar y evidencias que puedan respaldar aquello que queremos afirmar.

Una marca personal se construye progresivamente a través de esas decisiones. No basta con decidir cómo queremos ser reconocidos; esa intención necesita convertirse en acciones, experiencias y resultados que la hagan creíble.

Además, nuestra marca no depende únicamente de aquello que mostramos o comunicamos. Cumplir acuerdos, escuchar, organizar, colaborar, resolver dificultades y asumir responsabilidades también forman parte de nuestra posición profesional. Trabajar con nosotros también es una experiencia.

Con el tiempo cambiarán nuestros intereses, capacidades, experiencias y oportunidades. Nuestra posición también podrá evolucionar. Por eso una ficha de posicionamiento no es una sentencia, sino un punto de partida para construir coherencia entre lo que queremos aportar, lo que hacemos y aquello por lo que otros pueden llegar a reconocernos.

Gestionar nuestra marca personal es también aprender a gestionar nuestra dirección profesional. No necesitamos definir hoy toda nuestra trayectoria; necesitamos una dirección suficientemente clara para comenzar a construirla.


LO QUE HEMOS APRENDIDO

1. Nuestras capacidades responden a necesidades

Lo que sabemos hacer cobra verdadero valor cuando se conecta con una necesidad concreta y nos permite aportar soluciones, generar cambios o hacer posible algo para otras personas.

2. Posicionarnos nos da una dirección
Definir una posición nos ayuda a reconocer hacia dónde queremos avanzar, en qué espacios podemos aportar y para quién queremos construir una propuesta profesional relevante.

3. Nuestra posición se construye y evoluciona
La posición profesional se fortalece mediante proyectos, experiencias, capacidades y resultados que demuestran nuestro valor, pero también puede transformarse conforme nosotros y nuestras oportunidades evolucionan.

 

ENTREVISTA


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José Antonio Luna Abundis