3. UNA POSICIÓN NECESITA DEFINIRSE
Tener una dirección profesional es importante, pero también necesitamos expresarla con claridad. Para ello podemos utilizar una ficha de posicionamiento que nos ayude a relacionar aquello que podemos aportar con las personas para quienes puede resultar valioso.
Esta posición puede construirse a partir de siete elementos:
Público objetivo: las personas, equipos u organizaciones hacia quienes queremos dirigir nuestros esfuerzos.
Necesidad: el problema, preocupación, motivación o aspiración que existe en nuestro público y que podemos ayudar a resolver, mejorar o transformar.
Marca: la manera en que nos identificamos y presentamos profesionalmente. En una marca personal puede partir de nuestro propio nombre o de una identidad utilizada para hacer reconocible nuestro trabajo.
Marco de referencia: el territorio profesional en el que queremos participar y desde el cual ofrecemos nuestras capacidades, productos o servicios.
Beneficio: aquello que podemos hacer posible de manera relevante para nuestro público y que permite distinguir nuestra aportación frente a otras alternativas.
Argumento: aquello que hace creíble nuestro beneficio. Puede estar respaldado por capacidades, conocimientos, experiencias, proyectos, procesos, resultados o evidencias.
Carácter: los rasgos de personalidad que queremos proyectar y sostener en nuestra manera de comunicarnos, relacionarnos y trabajar.
Estos elementos deben funcionar de manera coherente. La ficha permite pasar de una descripción general de quiénes somos a una posición más concreta: para quién queremos resultar relevantes, qué podemos aportar y por qué alguien podría confiar en nosotros.
Una posición no define toda nuestra trayectoria. Nos proporciona una dirección que después tendremos que construir y demostrar.