Esta es una lectura para la concentración de publicidad del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara.
1. ¿Qué es el posicionamiento?
Todos los días convivimos con marcas que ofrecen productos similares, participan en las mismas categorías y compiten por públicos semejantes. Sin embargo, no las percibimos de la misma manera. Al escuchar el nombre de una marca surgen ideas, experiencias, emociones y atributos que nos permiten distinguirla de otras alternativas.
El posicionamiento es el lugar diferencial que una marca busca construir y sostener en la mente de sus públicos. No se limita a aquello que una organización comunica sobre sí misma, sino a lo que busca representar y a las decisiones que toma para favorecer esa percepción.
Por ello, posicionar va más allá de crear una frase, un logotipo o una campaña. Supone responder una pregunta estratégica fundamental:
¿Por qué queremos que esta marca sea reconocida y recordada?
2. Posicionar implica elegir
En mercados con múltiples alternativas, ser conocido no necesariamente significa ser relevante. Una marca puede tener visibilidad y, aun así, carecer de una razón clara para ser considerada, preferida o recordada.
El posicionamiento proporciona una dirección: define qué queremos representar, para quién queremos ser relevantes y frente a qué alternativas buscamos diferenciarnos.
Esto exige establecer prioridades. Una marca puede poseer múltiples atributos, pero difícilmente todos tendrán la misma importancia en la percepción de las personas. Posicionar implica decidir cuáles deben ocupar el centro de la propuesta y cuáles deben desempeñar un papel secundario.
Toda posición estratégica supone una elección.
3. ¿Qué hace sólido a un posicionamiento?
Ser diferente no es suficiente. Una diferencia adquiere valor estratégico cuando resulta significativa para las personas y responde a una necesidad, un deseo, una expectativa o una tensión relevante.
También debe ser creíble. Aquello que una marca busca representar necesita estar respaldado por sus productos, servicios, capacidades y experiencias. No basta con declarar una diferencia: es necesario ofrecer razones para creer en ella.
Un posicionamiento sólido puede sintetizarse en seis características:
Relevante · Diferencial · Creíble · Claro · Consistente · Sostenible
Estas características permiten evaluar no solo si una posición resulta atractiva, sino si realmente puede orientar las decisiones de una marca a lo largo del tiempo.
4. El posicionamiento deja evidencias
Para identificar el posicionamiento de una marca no basta con observar lo que dice de sí misma. Es necesario analizar las evidencias que produce a través de sus decisiones.
Estas pueden encontrarse en el producto, el diseño, la tecnología, la experiencia, la logística, el servicio y la comunicación. Una campaña o un eslogan pueden expresar y reforzar una posición, pero difícilmente pueden sostenerla por sí solos.
La posición adquiere fuerza cuando diferentes decisiones de la marca confirman una misma dirección estratégica.
Esto plantea una pregunta útil para analizar cualquier marca:
Si elimináramos toda su publicidad, ¿seguiríamos encontrando evidencias de aquello que busca representar?
5. De la percepción a la estrategia
Ocupar un lugar en la mente de las personas no puede quedarse en una intención general. Para convertirse en estrategia, esa posición necesita traducirse en decisiones concretas.
Es necesario definir para quién queremos ser relevantes, comprender qué necesidad, deseo o tensión buscamos atender, reconocer frente a qué alternativas competimos y determinar qué podemos ofrecer de manera diferente y significativa.
Esa diferencia necesita, además, una razón para creer: un atributo, capacidad, experiencia o evidencia que permita sostener la propuesta.
Finalmente, estas decisiones deben reflejarse en la forma en que la marca actúa, se comunica y establece relaciones con sus públicos.
6. Una posición surge de la coherencia
El posicionamiento no es un elemento aislado ni una frase que se incorpora al final de una estrategia. Es el resultado de la articulación de distintas decisiones:
Público → Necesidad → Competencia → Diferencia → Sustento → Expresión
Ninguno de estos componentes funciona completamente por separado. Una diferencia pierde relevancia si no responde a una necesidad; una promesa pierde credibilidad si carece de sustento; y una personalidad pierde fuerza si contradice aquello que la marca busca representar.
Por ello, la solidez de un posicionamiento depende de la coherencia entre las decisiones que lo construyen.
7. Volvamos al mapa
Al inicio imaginamos el posicionamiento como un lugar dentro de un mapa. La metáfora permite comprender que, en una misma categoría, pueden existir numerosas alternativas cercanas entre sí, pero cada marca necesita construir una posición suficientemente clara para ser reconocida y diferenciada.
Sin embargo, una posición no surge únicamente porque una marca declare dónde quiere estar. Se construye mediante decisiones consistentes que permiten que una propuesta resulte relevante para determinadas personas, diferente frente a ciertas alternativas y creíble a partir de evidencias concretas.
Por ello, posicionar no consiste simplemente en ocupar un lugar en la mente, sino en construir estratégicamente las condiciones para que una marca pueda ser reconocida, comprendida y diferenciada de una manera determinada.
En última instancia, el posicionamiento conecta dos dimensiones: el lugar que una marca busca ocupar y las decisiones que hacen posible sostenerlo.